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Su norte es parecer. Es experto en frases rimbombantes, pero mas experto aun, en dar con la frasecita clave, el talón de Aquiles, esa puertecita abierta para hacer sucumbir. Promete, y en ese instante exacto se cree toditas sus mentiras. Gran hombre de palabra.
Pero.
Huero, porque cuando el hombre bluf promete a diestra y siniestra nada menos que el cielo, ni tonto ni perezoso, cada vez cobra su parte en forma anticipada dejando cualquier dato concreto en la nebulosa. Las o los otros se creen el cuento enterito y embalados ya adelantan añuñucos o que se yo. Invariablemente, a la hora de los quihubo, el hombre bluf desaparece escurridizo, se disuelve en la atmósfera y como pompa de jabón hace: bluf.
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De la serie "retratos Hablados".
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